Posted in mayo 2010

Justicia Fútbol Club

Se acerca el mundial y vuelve la esperanza. Olvidamos la reconstrucción y las penas propias se alejan momentáneamente para dar paso a las colectivas, a fallos históricos, a traumas nacionales.

El terremoto no puede competir contra el mundial. El terremoto nos afectó a unos de distinta forma que a otros. A muchos no nos sucedió nada más que el susto y otros quedaron sin un lugar donde vivir. Pero el mundial es justo y solidario: “Todos jugamos, todos sufrimos, TODOS PERDEMOS”.

Los anunciantes acaramelaran sus promociones con emotivas canciones futboleras de esperanza y triunfo. Nos aseguran que ver los partidos en 42 pulgadas de HD es como estar allí mismo en Sudáfrica apoyando en vivo a la selección. Si nos compramos la camiseta roja podrán verla desde  otro continente porque “el país entero se tiñe de rojo”, si bebemos coca cola… bueno,no te metas con la coca cola mejor…

La unidad nacional siempre es solidaria. Cuando no pasemos a la siguiente vuelta nos haremos de camisetas argentinas o brasileñas porque, a fin de cuentas, el espíritu bolivariano nos insufla, finalmente  todos somos hermanos (en la victoria).

Estos días se verán las cosas más bellas. Las mujeres serán más hermosas (si permanecen calladas), los futbolistas serán mejores jugadores (si no pierden), los jefes serán buena onda (si nos dejan ver los partidos en la oficina), los compañeros más amigos (si opinan lo mismo que nosotros del resultado de los partidos), la televisión será mejor en sus contenidos (si repite más veces los goles y hace entrevistas a las mamás y novias de los jugadores).

Ya comenzó la cuenta regresiva. Ponte la camiseta y prende la tele.

La última promo

Solemos hablar de cine, deportes, series de tv  o de las modelos de Yingo tomando partido, opinando a favor o en contra. Siempre con una opinión crítica de cómo jugó Mark, de lo bueno que es ver bailar mal a la Barrientos o de cómo terminó Elisa.

Recuerdo que antiguamente esto también solíamos hacerlo con los comerciales. Eramos entusiastas seguidores de las tandas de avisos que duraban 15 minutos. Esperábamos babeando que salieran las tres modelos del “1, 2, 3 de Entel, nos admirábamos de la producción del comercial de Interamericana de Vapores o le gritábamos “cómprate un auto, Perico” a algún ciclista desprevenido.

Actualmente no esperamos que la publicidad nos encante o nos entretenga, sencillamente esperamos de ella que nos informe de la última promoción disponible. Las empresas no se arriesgan a divertirnos con un gag de 45 segundos, prefieren ir a la segura dándonos datos que, mirándose el ombligo, nos arrojan creyendo que nos interesan.

Y ¿nos interesan? ¿compramos más bolsas de minutos? ¿más gasolina para poder viajar a Punta Cana? ¿más carnes rojas en el día de las carnes rojas por un suculento 10% de descuento? ¿damos 10 pasos más para ir a Salcobrand en lugar de Cruzverde porque los Pampers vienen con un estupendo pack de toallas húmedas?

Hace unos años escuché de un diseñador algo que cada día me hace más sentido: “Olvídate de intentar hacer algo creativo (…) en Chile no se hace publicidad (…) aquí sólo se hacen promos”.

Me comienza a picar la curiosidad. ¿Realmente este mercado no evoluciona junto con los mercados a los que atiende? ¿será que las empresas le perdieron la fe a sus agencias creativas?

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