mama

Mi madre muchas veces me dijo que era feliz…. Cierto es que había tenido una vida difícil, con épocas de sufrimiento,  escasez y con la necesidad siempre acechando. Me lo dijo al ver a mi hermana llegar un día a casa con sus hijos, me lo dijo otra vez hablando de como mi tía se desvivía por los nietos. Me lo dijo cada vez que ella abrazaba a mi hija y cada vez que recordaba esos abrazos.

Mi madre muchas veces me dijo que estaba orgullosa. Estaba orgullosa de la vida que le había tocado y de cada avance en la vida de sus tres hijos, estaba orgullosa de mis hermanos y de sus nietos.

Mi madre muchas veces me dijo que era una gozadora de la vida. Sus ansias de pasarlo bien la hicieron ser estos últimos años una madre alegre, una amiga querida, una compañía agradable, feliz, comprometida y desinteresada.

Mi madre era sencilla. Un vaso de agua con hielo era un trago delicioso, una copa de vino blanco era una fiesta, unas cortinas nuevas eran la felicidad de la semana. La conversación con una sobrina era un deleite.

No guardaba rencores. Le incomodaba la idea de no ser útil y eso la hacía preocuparse más de lo necesario. Estaba plenamente consciente de sus errores y de sus debilidades. Sabía qué es lo que había hecho mal y estaba completamente al tanto de sus aciertos. Eso la hacía feliz. Sabía que la felicidad no es una constante. Sabía que la felicidad se hace de momentos que pasan demasiado rápido. Sabía que para ser feliz sólo hay que recordar esos momentos las veces que quieras. Y su cabeza estaba llena de estos momentos que guardaba como tesoros. Tesoros que tienen nombres y tienen rostros. Son las caras de sus hijos, de sus sobrinas, de sus amigas, de sus hermanos.

Una de sus preocupaciones era la muerte. Era algo que la rondaba desde hace años. Ella había sobrevivido a sus padres. Había vivido más años de los que vivió su amada madre y  sentía que “ya la había hecho”, que todo lo que vino después era de regalo.

La vida que tuvo después la aceptó como se aceptan los regalos, con humildad con felicidad y gratitud.

El caballero de la noche asciende

Mi preparación para ver esta película en las perfectas condiciones deseables ha comenzado consiguiendo las dos copias anteriores en formato HD para ver en la sala de cine en  casa de mi madre. El caballero asciende y millones le esperan dándole crédito a la fe que se ganó con las dos primeras y con todo el resto de su filmografía el señor Nolan. No hay mucho que decir el día hoy mañana espero twitters repletos de comentarios.

Y tal como el caballero de la noche asciende, “Todos mienten” tiene una segunda oportunidad también.

Bendito seas Henry Miller.

Mediocres reflexiones de un ex-oficinista publicitario

Trabajo en casa. El notebook sobre el escritorio, la taza de café y Aretha Franklin sonando con su potente Respect por los altavoces.

Reviso la agenda, doy un sorbo al café, tomo el teléfono y veo si tiene señal, doy otro sorbo al café, veo la hora, no me ha llegado ningún correo, pienso en el almuerzo mientras doy otro sorbo a la taza. ¿qué suena ahora? ¿Audioslave? Sí.

Doy otro sorbo a la taza de café, me quedó un poco fuerte y pienso que no puede ser mala idea eso de echarle coñac…

No extraño los años en una oficina ni menos el asqueroso Nescafé en lata, tampoco echo de menos los cotilleos de las horas de almuerzo y las “sacadas de vuelta” para conversar con las Ejecutivas de Cuentas. Como no fumo, tampoco añoro las conversaciones en la terraza echando humo con cigarrillos ajenos

Seguro que sí extrañaré en primavera las faldas recién estrenadas de las compañeritas de trabajo, el taconeo de la treintona con sobredosis de feromónas que intenta conseguir novio entre los ejecutivos o directores de cuentas y los escotes de las pechugonas que logran escalar en la oficina a fuerza de movimientos pélvicos al caminar y un vestuario caro y poco elegante.

Conozco poca gente que eche de menos el lugar de trabajo en el que estaba. Será que el rubro en el que me muevo es una “putada”, lleno de especímenes ambiciosos y egoístas que sin darte cuenta te contagian de todos sus defectuosos hábitos. Al cabo de un tiempo se transforman en nidos de ratas con olor a comida rancia. Una lástima si lo piensas, ya que habitualmente cualquiera pensaría que el ambiente daría para un crisol de diversidad y buena onda, en cambio sólo se trata de hacer tu trabajo mal pagado y hacer suficiente cabildeo para evitar que te echen, hacer que otro haga lo tuyo y ganar unos billetes más. El cabildeo es esencial y basta con eso para lograr un buen cargo en una agencia de publicidad.

Como agente independiente, ahora ya no debo preocuparme de estas cosas sino más bien de cómo ir tratando de sustentarme en los siguientes años. Es una tarea a largo plazo que se tiene en mente cada día, cada vez que vas al supermercado, estas pagando la cuenta del seguro de salud y que en ocasiones no te deja dormir. Ya estoy encaminado y aunque siempre hay vuelta atrás, la opción de buscar un puesto en una agencia es algo que se aleja completamente de mi horizonte.

Sinatra 1001

El viernes pasado me reuní con @elcorintio (del blog hipogrifos) y tras hojear en su departamento el libro de Editorial Grijalbo “1001 discos que hay que escuchar antes de morir” pensé en tomarmelo en serio y escuchar algo de música guiado arbitrariamente por la dirección de Robert Dimery (editor del libro).

Hasta ahora he disfrutado bastante del disco “In The Wee Small Hours” de Frank Sinatra (1955) (wikipedia), un disco tristemente hermoso y nostálgico, para escuchar de noche y para acompañar a Frank en el duro paso tras su separación con Ava Gardner. Destacan (tanto en el libro de Grijalbo como en wikipedia) los arreglos de Riddle, “un ensamble pequeño de cuerdas, con realces para vientos y celesta”.

Un disco en el cual es dificil destacar una canción por sobre otra, “Glad to be unhappy” me salta por la ironía pueril de su título, la sinceridad que nos hace creer ver a un Sinatra desnudo ante nosostros y devastado por el amor perdido.
“Fools rush in, so here I am
Very glad to be unhappy
I can’t win, but here I am
More than glad to be unhappy”.

Ahora me faltan 1000.

Para encontrar este disco busca aquí en Taringa!

Escritora y artista: Juliette Rose Fretté

No lo dudes, es verdad: Juliette Rose Fretté ha escrito ensayos de análisis y entrevistado a grandes figuras del mundo del arte ya que también es pintora (ver sus trabajos).

De hecho escribió el artículo que acompañaba a sus propias fotos como  Playmate of the Month de junio de 2008 en la revista Playboy. Este texto hablaba sobre la perspectiva femenina del por qué posar para Playboy la “empoderaba” (leer texto en inglés). Como escritora independiente ha publicado artículos en  Lit and Music Review , Examiner.com y Huffington Post.

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Fuente: Oh! Gran Wikipedia
Web oficial: juliettefrette.com