Sólo dios perdona

“Perdóname, (…) puedo amarte y desearte, pero no tienes lugar en mi vida en este momento”

lamentablemente estas palabras tan sólo suenacomo “no eres tú, soy yo” y es un manifiesto de cobardía, simple y llana.

La crueldad de las palabras de una mujer son las que corrompen el alma del hombre y lo transforma. ¿cómo creerle a cualquiera de ellas si la que hemos amado con locura, aquella por la que moriríamos sin pensarlo nos hace sentir traicionado, nos despoja de si misma y nos deja huérfanos?
“Traición con traición se paga”. No eres tú, son todas las tú del mundo las que crean a los monstruos en los que nos convertimos.

No son ustedes, soy yo.