mama

Mi madre muchas veces me dijo que era feliz…. Cierto es que había tenido una vida difícil, con épocas de sufrimiento,  escasez y con la necesidad siempre acechando. Me lo dijo al ver a mi hermana llegar un día a casa con sus hijos, me lo dijo otra vez hablando de como mi tía se desvivía por los nietos. Me lo dijo cada vez que ella abrazaba a mi hija y cada vez que recordaba esos abrazos.

Mi madre muchas veces me dijo que estaba orgullosa. Estaba orgullosa de la vida que le había tocado y de cada avance en la vida de sus tres hijos, estaba orgullosa de mis hermanos y de sus nietos.

Mi madre muchas veces me dijo que era una gozadora de la vida. Sus ansias de pasarlo bien la hicieron ser estos últimos años una madre alegre, una amiga querida, una compañía agradable, feliz, comprometida y desinteresada.

Mi madre era sencilla. Un vaso de agua con hielo era un trago delicioso, una copa de vino blanco era una fiesta, unas cortinas nuevas eran la felicidad de la semana. La conversación con una sobrina era un deleite.

No guardaba rencores. Le incomodaba la idea de no ser útil y eso la hacía preocuparse más de lo necesario. Estaba plenamente consciente de sus errores y de sus debilidades. Sabía qué es lo que había hecho mal y estaba completamente al tanto de sus aciertos. Eso la hacía feliz. Sabía que la felicidad no es una constante. Sabía que la felicidad se hace de momentos que pasan demasiado rápido. Sabía que para ser feliz sólo hay que recordar esos momentos las veces que quieras. Y su cabeza estaba llena de estos momentos que guardaba como tesoros. Tesoros que tienen nombres y tienen rostros. Son las caras de sus hijos, de sus sobrinas, de sus amigas, de sus hermanos.

Una de sus preocupaciones era la muerte. Era algo que la rondaba desde hace años. Ella había sobrevivido a sus padres. Había vivido más años de los que vivió su amada madre y  sentía que “ya la había hecho”, que todo lo que vino después era de regalo.

La vida que tuvo después la aceptó como se aceptan los regalos, con humildad con felicidad y gratitud.

Anuncios